miércoles, 5 de agosto de 2026

Mini crónica - II

Por Chelo Mil

Hace un tiempo compré una notebook nueva y hoy, después de postergarlo bastante, es tiempo de ponerle linux a la compu vieja, en la cual Windows 10 ya anda lento y, además, no es apta para Windows 11.

Pongo agua a calentar para unos mates, y la compu sobre la mesita ratona. La enchufo, ya que, después de años usándola enchufada, si no está conectada a la electricidad se apaga, se mal acostumbró.

Coloco el pen drive con el nuevo y libre sistema operativo y enciendo la máquina. Primero aparece el logo del hardware, y después un menú de instalación. Hago doble clic en la opción de Instalación típica, y mientras se copian los archivos de linux Mint aparecen unas diapositivas que dan cuenta de los distintos programas y funciones que tendrá el sistema.

De repente el televisor, que estaba prendido, pasa al canal 150 y muestra solo niebla, o ruido blanco. También, la radio se enciende en FM 95.1, donde el conductor habla sobre la llegada de un circo a Rosario. 

Y aquí lo más extraño e increíble: sentado en el sillón veo que la pared de enfrente mío, detrás de la televisión, se pixela. Sí, pasa a estar constituida de pequeños y brillantes cuadraditos, de los cuales algunos grises forman un notable signo de preguntas. 

domingo, 26 de julio de 2026

Mini crónica - I

 Por Chelo Mil

Hoy domingo almorcé en casa y después, tipo 17.30 h, me encontré con mi vieja en Laprida y Córdoba (Rosario, Argentina). La idea era compartir una merienda y con ese objetivo llegamos al café de nombre francés por calle Córdoba, frente al Monumento a la Bandera.

En un momento una anciana empezó a irse del bar, y era evidente que necesitaba ayuda para subir los escalones y salir. Primero se paró mi madre para darle una mano, y después me sumé yo, empujándola desde atrás, hasta que llegó a la vereda, donde podía continuar sola con su bastón.

Nosotros esperamos un rato largo y como no llegaron a atendernos nos fuimos a buscar otro bar. En el camino nos volvimos a encontrar con la anciana, que nos pidió que la ayudáramos a cruzar la calle y que la acompañáramos hasta la heladería que está en la esquina mencionada al principio, donde nos encontramos con mi vieja.

La anciana resultó ser insufrible, criticaba a mi vieja porque no la entendía, se quejaba de que yo iba rápido y demás. Al llegar al local me pidió que entre y les diga a las empleadas que estaba Nelly en la puerta de la esquina, para que se la abran y pueda entrar.

Yo después fui a la caja y pedí una porción de torta con dos cafés con leche y me fui a sentar. Cuando la moza trajo el pedido a la mesa Nelly, que estaba sentada con nosotros, le quiso encargar algo, pero la moza dijo que era una maleducada y que no iba a interactuar con ella.

Nelly tiene más de noventa años, no tiene hijos ni nietos, fue treinta años docente, se mantiene lúcida, tiene movilidad reducida, y tiene una carácter de mierda que ya es célebre.

lunes, 13 de abril de 2026

Dos lenguas, casi un beso.

 Título: Dos lenguas, casi  un beso // Two tongues, almost a kiss
Autor: Chelo Mil
Género: Poesía
Soporte: digital (PDF)
ISBN: 978-987-28308-7-8
Año: 2026

eBook: AR$ 5000.- / U$D 3.-

Descripción: Catorce poemas en español cada uno con su traducción al inglés.

Fragmento:

### 1

algo sueña en mí
al girar la almohada
al sentir el frío del ventilador a la madrugada
al dormir tapado por el aire en pleno verano

hoy fui a anotarme al gimnasio
dos veces por semana en horario de promo
voy más que nada para trabajar la postura
y para poner el cuerpo en movimiento

mentira, quiero ser como esos osos de instagram
quiero hacer propia la robustez
que tanto me gusta en los otros
que mi cuerpo sea el poema

Chau, suerte, me dijo el empleado cuando me fui
el chico es atractivo
y me libró al azar

*** 1

something dreams in me
when rotating the pillow
when feeling the cold from the fan at dawn
when sleeping covered 
    because the air conditioning
in the middle of summer

today I went to sign up at the gym
twice a week during promotional hours
I'm going mainly to work on my posture
and to get the body moving

lies, I just want to be like those instagram bears
I want to make my own the robustness 
that I like so much in others
let my body be the poem

goodbye, good luck, the employee told me as I left
the boy is attractive
and he freed me to chance

viernes, 27 de febrero de 2026

Barítono - 10: Episodio final

 Novela en episodios - Escrito por Chat GPT 5.2 y corregido por Chelo Mil

Volvió a vocalizar. No por disciplina, no por exigencia de la academia, ni por la cercanía de un estreno. Vocalizaba porque necesitaba ordenar algo adentro. El piano marcaba el camino, ascendía con prudencia y descendía con confianza, como quien conoce el camino, una escalera en penumbras.

Estaban reponiendo Turandot. Ping volvía a ser lo suyo. En el ensayo general, cuando la orquesta atacó los primeros compases, sintió que algo encajaba. No era felicidad exactamente. Era pertenencia.

Desde bambalinas escuchó a Mariano atacar el Nessun Dorma. Sonrió. Esa aria era territorio ajeno, escrita para tenor, pero no por eso dejaba de conmoverlo. Cada registro tiene su destino, pensó. El suyo no era el del héroe que vence al amanecer, sino el de quien sostiene la trama desde el medio, cálido y resonante.

Salió a escena. La acústica hizo lo suyo: la voz viajó limpia, sin micrófonos, apoyada en años de trabajo y, podríamos decir también, talento. Cantó y, mientras lo hacía, sintió que las ciudades, la noche, los bares, los viajes, los cuerpos y los recuerdos estaban ahí, contenidos en esa vibración.

Cuando cayó el telón, el aplauso lo envolvió. Y en ese instante comprendió: su voz no era solo un rango medio. Era un puente.

sábado, 31 de enero de 2026

Barítono - 9

Novela en episodios - Por Chelo Mil

Su padre murió. Tenía cáncer hace años y en los últimos meses se deterioró con rapidez. No tocaba ningún instrumento ni cantaba, pero era un ejemplo de público, fervoroso y estimulante; aplaudía, pegaba gritos y siempre tenía una devolución positiva.

Ahora nuestro barítono estaba en la playa. Era verano y era un lugar acorde para estar, sobre la arena en la reposera, con la sombrilla para evitar el sol que cada año está más fuerte. Tenía la opción de meterse al agua, al río, y de vez en cuando lo hacía para sobrellevar el calor.

Pasaba un barco carguero, imponente, llevando seguramente cereales a algún puerto europeo. Su estela llegaba hasta las orillas, y los kayaks y las embarcaciones de menor porte lo eludían. Enfrente se veían las islas entrerrianas, con su verde virgen y un parador de tanto en tanto.

Era el atardecer, que desplegaba sus matices sobre el horizonte. Las nubes algo transparentes eran el lienzo sobre el que Dios se expresaba. Él se sentía conmovido por lo que veía y no sabía por qué. 

Sucede que a veces, cuando se va alguien querido, éste se convierte en paisaje.