sábado, 5 de septiembre de 2026

Mini crónica - V

Por Chelo Mil

Hace tiempo que tenía ganas de comprar las entradas para la función en Rosario de Modelo vivo muerto, del grupo teatral los Bla Bla, de Buenos Aires. El miércoles 26 pasado mandé mensaje a la boletería del teatro La Comedia para ver si quedaban entradas y me respondieron que no, que las dos funciones ya estaban agotadas. Al día siguiente, el jueves, como el consultorio de mi analista queda cerca, después de la sesión me llegué personalmente a la boletería. Allí pude acceder con mucha suerte a la última entrada disponible, para la primera función.

El sábado, como me dijeron que las puertas abrían a las 17.30h, salí un rato antes a esperar el colectivo (138 139), que me dejaba a dos cuadras del teatro. Como no venía, no venía y se estaba haciendo la hora, me tomé un taxi. Le dije al chofer Mitre y Ricardone, pero él entendió Corrientes y Ricardone, así que paseé un poco. Llegué y había mucha gente en la esquina. Yo fumé un cigarrillo y entré, y me senté en mi butaca, que por suerte estaba en el borde de la platea, como a mí me gusta, por si tengo que ir al baño o si salgo a tragar humo.

La obra está buenísima, es fácil reírse a carcajadas en distintos momentos por los gags, que en su mayoría son corporales y están en medio de la trama; que consta del examen final de una prestigiosa e hilarante academia de arte, donde el modelo vivo es asesinado en plena oscuridad.

Sobre el escenario hay un pianista, que musicaliza varias escenas, y cinco actores: Julián Lucero como el director, Manuel Fanego como el modelo vivo y la psicopedagoga, y tres alumnos. Cada actor tiene sus momentos, y en general el nivel es alto.

No voy a espoilear, pero sí me permito decir que la obra tiene finales alternativos.

En el saludo final, entre aplausos de pie, uno de los actores dijo que tenemos un país maravilloso, que hay que cuidarlo.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Mini crónica - IV

Por Chelo Mil

 Estoy esperando al plomero. Me dijo que venía entre las 8 y las 9, y son las 10.15h. Cruzo a la verdulería de enfrente y compro algo de fruta para desayunar. La chica que atiende me pregunta si voy al gym. Le digo que no, que estoy esperando al plomero. ¿Y después?, insiste. No, hoy no voy, hoy mi día es arreglar el flexible que pierde del calefón, para poder bañarme en mi casa, sin tener que ir a lo de mi vieja.

Llegó. Bajo a abrirle y veo que le pone candado a su moto. Carga sobre sí dos bultos re pesados: la mochila y la caja de herramientas. Sobre la vereda queda una lata de bebida energizante a medio tomar, y me dice si se la puedo entrar yo. Unos minutos más tarde me va a contar que está a full de trabajo, que ni los fines de semana para un poco. El energizante no era una excentricidad como pensé al principio, es un cuerpo que pide ayuda para mantenerse erguido.

Subimos a la terraza donde está la llave de paso del sector cuatro. Allí usamos mi escalera para llegar a la llave: él me pide que con una mano tenga la escalera y que levante la otra para hacerle de apoyo. Con una destreza notable digna de un gimnasta logra cerrarla. Ahora unas diez familias están sin agua.

Pero no será por mucho tiempo, en unos veinte minutos el arreglo estuvo hecho.

sábado, 15 de agosto de 2026

Mini crónica - III

(Prensa CCRF)
 Por Chelo Mil

El sábado pasado me puse un objetivo: captar o vivenciar toda la actividad cultural del día asistiendo a dos eventos que no estaban ubicados lejos el uno del otro.

Primero fui al Cultural Fontanarrosa, donde a las 18h Lucrecia Martel presentaba su libro Un destino común, junto a Cecilia Pelliza. Llegaba algo tarde, y mientras caminaba tenía la esperanza de que muestren el evento en pantalla gigante en la explanada, ya que no tenía el QR necesario para entrar. Llegué y ante la ausencia de pantalla en la explanada, subí al segundo piso y me puse en una cola, pero ésta finalmente era para quienes tenían QR, por lo que me puse en otra cola más larga para los desprovistos de QR. Pasados unos minutos largos nos empezaron a dejar entrar de quince personas en quince, y así entramos todos.

En el salón me senté en una silla libre del lado derecho. Por suerte todavía no había empezado. Cuando entró Martel hubo aplausos y enseguida pasaron un video hecho por la UNR donde les hacían preguntas a distintos niños. Después, avanzada la charla, la directora de La ciénaga dijo dos cosas relacionadas entre sí: primero, que no se psicoanalizaba pero que tenía amigos que lo hacían, y ella les cuestiona el carácter individualista de la práctica; y segundo, que no estaba bueno que un joven que hoy en día no encuentra trabajo se crea personalmente responsable por ello, cuando en realidad es la cruel situación social la que lo determina.


 Tipo 19 me paré y me fui atravesando el frío hacia el teatro La Comedia, que está a solo unas cuadras. Allí hubo un concierto de la Orquesta de Cámara Municipal junto a la Escuela Orquesta Barrio Ludueña, con una invitada en la dirección: la Mtra. Lucía Zicos.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Mini crónica - II

Por Chelo Mil

Hace un tiempo compré una notebook nueva y hoy, después de postergarlo bastante, es tiempo de ponerle linux a la compu vieja, en la cual Windows 10 ya anda lento y, además, no es apta para Windows 11.

Pongo agua a calentar para unos mates, y la compu sobre la mesita ratona. La enchufo, ya que, después de años usándola enchufada, si no está conectada a la electricidad se apaga, se mal acostumbró.

Coloco el pen drive con el nuevo y libre sistema operativo y enciendo la máquina. Primero aparece el logo del hardware, y después un menú de instalación. Hago doble clic en la opción de Instalación típica, y mientras se copian los archivos de linux Mint aparecen unas diapositivas que dan cuenta de los distintos programas y funciones que tendrá el sistema.

De repente el televisor, que estaba prendido, pasa al canal 150 y muestra solo niebla, o ruido blanco. También, la radio se enciende en FM 95.1, donde el conductor habla sobre la llegada de un circo a Rosario. 

Y aquí lo más extraño e increíble: sentado en el sillón veo que la pared de enfrente mío, detrás de la televisión, se pixela. Sí, pasa a estar constituida de pequeños y brillantes cuadraditos, de los cuales algunos grises forman un notable signo de preguntas. 

domingo, 26 de julio de 2026

Mini crónica - I

 Por Chelo Mil

Hoy domingo almorcé en casa y después, tipo 17.30 h, me encontré con mi vieja en Laprida y Córdoba (Rosario, Argentina). La idea era compartir una merienda y con ese objetivo llegamos al café de nombre francés por calle Córdoba, frente al Monumento a la Bandera.

En un momento una anciana empezó a irse del bar, y era evidente que necesitaba ayuda para subir los escalones y salir. Primero se paró mi madre para darle una mano, y después me sumé yo, empujándola desde atrás, hasta que llegó a la vereda, donde podía continuar sola con su bastón.

Nosotros esperamos un rato largo y como no llegaron a atendernos nos fuimos a buscar otro bar. En el camino nos volvimos a encontrar con la anciana, que nos pidió que la ayudáramos a cruzar la calle y que la acompañáramos hasta la heladería que está en la esquina mencionada al principio, donde nos encontramos con mi vieja.

La anciana resultó ser insufrible, criticaba a mi vieja porque no la entendía, se quejaba de que yo iba rápido y demás. Al llegar al local me pidió que entre y les diga a las empleadas que estaba Nelly en la puerta de la esquina, para que se la abran y pueda entrar.

Yo después fui a la caja y pedí una porción de torta con dos cafés con leche y me fui a sentar. Cuando la moza trajo el pedido a la mesa Nelly, que estaba sentada con nosotros, le quiso encargar algo, pero la moza dijo que era una maleducada y que no iba a interactuar con ella.

Nelly tiene más de noventa años, no tiene hijos ni nietos, fue treinta años docente, se mantiene lúcida, tiene movilidad reducida, y tiene una carácter de mierda que ya es célebre.